Los  acantilados repletos de fósiles prehistóricos que se conocen como ‘La Costa Jurásica’ han convertido al condado de Dorset en un destino turístico popular, al que últimamente se suma un atractivo adicional: un buen puñado de enormes cruceros fondeados a pocas millas de la costa.

Algunos de ellos son icónicos, incluso amados por los británicos que alimentan el turismo interno, como las tres reinas de CunardQueen Victoria, Queen Mary 2 y Queen Elizabeth. Pero también los acompañan otros cruceros menos ‘famosos’, como el Carnival Valor, el Marella Discovery, el Aurora y el Azura de P&O, por ejemplo.

Permanecen allí, pocas millas aguas adentro del Canal de la Mancha, prácticamente desde que en marzo último dejaron de navegar por la parálisis que impuso la pandemia de Covid-19.

Parecen abandonados, pero no lo están. Los habitan tripulaciones mínimas, que se ocupan de mantenerlos en condiciones y funcionando con la energía que proviene de sus generadores.

Y de tanto en tanto entran al puerto para cargar el combustible y aprovisionar sus despensas ahora casi desiertas.

US$ 26 por Todo el Tour

El panorama podría parecer  desolado, pero no lo es. Esos cruceros, construidos para llevar a los viajeros hacia destinos atrayentes, se han convertido ahora en un atractivo por sí mismos: turistas y lugareños aprovechan su tiempo libre para acercarse y tomar fotos del inusual paisaje marino que les ofrecen.

Y también se han convertido en una inesperada fuente de recursos para el Capitán Paul Derham, quien al mando de una de las embarcaciones de la local Mudeford Ferry lleva a esos curiosos a verlos de cerca.

El ‘Ghost Ship Tour’ (el Tour de los Barcos Fantasma) zarpa desde Mudeford Quay, en Christchurch, con hasta 20 pasajeros –sólo adultos– sentados sobre la cubierta abierta, siempre que las condiciones meteorológicas y las mareas lo permitan.

El paseo de ida y vuelta hasta Poole Bay, donde encuentran abrigo los cruceros, le lleva dos horas y media, y por él se abonan US$ 26 (£ 20) per cápita.

Las dos primeras excursiones agotaron sus plazas en apenas dos horas después de que Derham las publicara en Facebook.

Anécdotas de la Vida a Bordo

Antes de comprar Mudeford Ferry, con la que presta un servicio regular de transporte local, Derham trabajó 30 años en P&O Cruises. Incluso fue capitán de uno de los barcos fondeados ahora en el Canal de la Mancha.

Esa experiencia le es muy útil en los tours. “Sé lo que pasa dentro de los barcos y puedo contar muchas historias”, comentó en una entrevista a una radio local.

Los pasajeros del Ghost Ship Tour pueden llevar su propia comida, que disfrutan mientras Derham se encarga de pilotear el ferry para que obtengan las mejores vistas, acercándose hasta 50 metros de los barcos colosales que se elevan 20 pisos por encima de la línea de flotación.

Por cierto, la idea de Derham es un creativo recurso para sacar tajada de la desventajosa situación que impone la pandemia. Pero no es el único.

En Australia, por ejemplo, la aerolínea Qantas acaba de lanzar ‘vuelos turísticos’ a ninguna parte, pero sobre la Antártida.

Son 12 horas para cruzar por sobre los hielos eternos y regresar al mismo aeropuerto de salida: una forma más de apaciguar el deseo de los viajeros sin necesidad de lidiar con restricciones a los viajes, ya que técnicamente se trata de vuelos domésticos.

Fuentes: BBC / Business Insider

 

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